lunes, 28 de julio de 2008

El festín de los sapos (Contra Cobos)


Viendo las imágenes que se sucedieron en todos los noticieros en los días postreros a la votación en el senado donde se vetó, finalmente, la famosa 125 me llamó la atención una cosa: ¿Que festejó tanto Julio Cobos?

¿Cómo un vicepresidente puede cagarse tanto en el gobierno que le está dando el cargo que ostenta? Porque sacando el tema del voto en contra a la ley lo que molesta, mas allá del partido con el que uno simpatice (no soy peronista, no soy kirchnerista), es la hasta obscena muestra de alegría del “célebre” mendocino ante el protagonismo conseguido.

¿No sabía Cobos, cuando aceptó ser vicepresidente, que no coincidiría con la visión, la ideología, las formas, o lo que fuese, con Cristina Fernandez?
Supongamos que no sabía. No es eso lo que más cuestiono sino el usufructo de una situación echando a mano de recursos demagógicos, invocando virtudes personales y demás. En este sentido llegó hasta tal punto la confianza de Cobos en estos días de estrellato que declaró que el “tenía la misma cantidad de votos que Cristina” (no te equivoques Cleto, nadie te conocía, nadie te votó a vos).

Por otro lado, más general si se quiere, la burda, y supuesta, neutralidad de los medios de comunicación (Clarín, grupo mentiroso, Nación) que a esa altura de los acontecimientos ya no podían disfrazar su alegría y vistieron de héroe, con sus notitas risueñas sobre el carácter del “elegido” y su música de violines, al hasta ese momento ignoto vicepresidente de la Nación.

¿Héroe Cobos? ¿El que “siguió su corazón”? ¿El que no pudo traicionar sus convicciones? ¿Esas que lo llevaron a abandonar el agónico botecito radical para subir a la, en ese entonces, radiante nave kirchnerista? ¿Esas mismas que ahora lo hacen votar en contra del gobierno al que representa? (Y dejo en claro que el problema no es votar en contra, obviamente).
No confundamos. Cobos no es un héroe. No es la nueva clase política que todos anhelamos. No es parte de la, en este momento, utópica generación “joven” que va a sustituir a los actuales gobernantes, fundados en la supresión de las viejas bases políticas argentinas para renovarlas y hacerlas más transparentes y eficaces.

El voto en contra de Cobos se puede leer de una manera positiva en cuanto a lo que a democracia se refiere, también en cuanto a que un gobierno debería pensar un poco más sus proyectos y no tratar de imponerlos si o si sin repensarlos, aunque sea mínimamente. Si se quiere también se puede decir que la soberbia del matrimonio se estaba volviendo irritante y que no vino mal este baldazo.

Pero las razones son mentirosas. Y los actores son los actores de siempre con las formas de siempre. Ahí lo vemos a Cobos (y a los sapos de la Sociedad Rural) con sus caras hinchadas de orgullo, como si la derogación de la ley trajera, anexado, un triunfo moral, como si fueran los paladines de la justicia frente a los tiranos montoneros.
Lo veo a Cobos. Panza arriba, proyectando su carrera hacia las más altas cumbres de la política, el corazón también repleto de ambición.
No te confundas Cleto, no sos un héroe. El destino, quizá, te puso en un lugar que no te merecías. La historia te juzgó rápido. Bastaron los días que siguieron a tu noche estelar.

5 comentarios:

El Pantro dijo...

Lo que queda es esa temeraria muestra de haberle hundido el bote a la nena... Mientras, en las sombras, los de antes se relamen y vuelven a opinar... Desde lejos no se ve, che... pero se vislumbra

GGG dijo...

Los medios de comunicación masivos están dirigidos editorialmente por gente que sabe como hacer de un hecho (ya no un acontecimiento) un relato. No hay manera de cautivar al gran público si no es contándole la realidad por medio de relatos. Esos relatos son por demás infantiles, requieren de un héroe, un malvado, un mártir, etc. En los particular no me molestaría la situación descripta si no fuera porque le asigno ( por motivos que desarrollaré si viene al caso, pero que de todas maneras son harto-conocidos) a los medios ( y en particular “al noticiero de la 8”) un poder manipulador arrollador y determinante. Nuestra denuncia, nuestra “misión” ( no para ya para nuestro prójimo, me confirmo con convencer a un amigo un compañero de laburo) es tratar de hacer visible esas cuerdas que sostiene a los monigotes que aparecen con el ceño fruncido en la pantalla chica.

marcos dijo...

ggg, me gustaría que desarrolles esos motivos que nombras, a pesar de que sean harto conocidos.
d'elia es impresentable en muchas de las cosas que dice pero si hay algo en lo que me parece que tiene razón es en el tema "medios de comunicación". y el noticiero de las 8, como bien decis, es el exponente máximo de la manipulación.
gracias a mis amigos por que son siempre los que se bancan los "bodoques" que elucubro

marcos dijo...

seba, desde lejos no se ve, y como diría dal masetto "demasiado cerca desaparece"
un abrazo grande.
como se vió todo el affaire campo vs gobierno en españa?

Anónimo dijo...

La electricidad te hace llorar lágrimas
eléctricas.
La luna no puede perdonarte
brilla en el sueño
como una herida abierta
la luna
la luna del sueño
se
vierte
vierte sobre tu cuello
tu cuello largo
tu cuello
largo como expirar
sepultado de alquitrán
hasta la mejilla del cielo.
Y en la mirada
en tierra
los ojos
los ojos rotos
los ojos rotos de occidente iluminan
la superficie nocturna
de ese ajado cuero limón,
piel pusilánime por que derrama
como la promesa de una fuente
que no puede cesar lamentándose
litros rojos de fiebre espesa,
cascada enorme de litros
encarnados, litros escarlata
en precipitación
sin cesar
litros rojos fluyentes como un manantial
de catástrofe,
empapando a su paso bermejo el manto de paño
que la vieja depositó entonces,
sobre la llanura yerma de las eras, aquel
cedazo oleoso añil, de brillantes luces cobre.
Y en la batalla
dos legiones de hombres libres
no cesan en combate
a bayoneta
sobre las dunas moradas
de tu boca
alborotando olas
de polvo almizclado,
palabras largas sin vocales
atraviesan los tímpanos,
esporas con garfios de porcelana
recogen a los vencidos,
tu espíritu huele a estiercol.
Y en la colina
sopla poniente
espigas doradas contra tu pecho,
sobre el paisaje vitral
marrón-violáceo
de un mar de carne fría,
mar retorcido y salvaje
por alcanzar el horizonte,
mientras lejana
en el rumor ocre de la marea plástica
crece una pieza musical,
venciendo la línea vertical de espuma
elástica
entre las ramas de la voz femenina,
un coro de voces tenores reclama,
-¡Sumérgete, vida mía...!